Xalapa, Ver. 28/07/2025.- “La corrupción es un mal cultural, y lo peor que puede pasar es que una sociedad se acostumbre a ella”, decía Fernando Savater. En Veracruz, durante décadas, nos habituamos peligrosamente a la corrupción. Políticos que prometían servir al pueblo se sirvieron del poder, dejando un legado de pobreza, violencia, impunidad y olvido.
Un pasado de ignominia
Por más de 20 años, Veracruz sufrió bajo gobernadores que convirtieron el gobierno en una máquina de saqueo:
- Miguel Alemán Velasco (1998–2004): Acusado de desviar 3,500 millones de pesos a una empresa de reciente creación.
- Fidel Herrera Beltrán (2004–2010): Tejió nexos con el crimen organizado, dejando violencia e impunidad.
- Javier Duarte de Ochoa (2010–2016): Símbolo de corrupción, desvíos y desapariciones, marcado por el cinismo de su frase “Sí merezco abundancia”.
- Miguel Ángel Yunes Linares (2016–2018): Prometió justicia, pero dejó denuncias por corrupción y el doloroso asesinato de Valeria Cruz Medel.
Estos nombres representan un sistema que sumió a Veracruz en la miseria, la inseguridad y el abandono, mientras hoy gozan de una escandalosa impunidad.
Un nuevo capítulo con Rocío Nahle
En 2024, Veracruz eligió un cambio con Rocío Nahle García, la primera gobernadora del estado. Con más de 2 millones de votos, asumió el desafío de rescatar un estado en ruinas. En solo ocho meses, su gobierno ha mostrado avances concretos en finanzas públicas, bienestar social, desarrollo económico, infraestructura, educación y salud, con una agenda que prioriza la equidad y la perspectiva de género.
El enemigo común
El verdadero adversario de Veracruz no es un partido ni una persona, sino la corrupción, la impunidad, la delincuencia y el olvido que dejaron los exgobernadores. Hoy, los veracruzanos debemos despertar, recordar y actuar. La seguridad, la justicia y la prosperidad no llegarán solas: exigen la unión de todos.
Un futuro que construimos juntos
Enterrar 26 años de saqueo requiere un gobierno republicano y una ciudadanía activa. Rocío Nahle ha dado los primeros pasos, pero el rumbo lo define la sociedad. Es hora de cerrar filas, exigir verdad, combatir la apatía y construir un Veracruz de paz, justicia y dignidad.
Por amor a Veracruz, no nos fallemos.








